Sernam

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Comunidad de Prácticas

Tical inicia la instalación de una metodología para la transferencia de Buenas Prácticas Laborales en Equidad de Género a las PYMES de la Región Metropolitana. Esta metodología consiste en la instalación de una comunidad de prácticas y el desarrollo de módulos de aprendizaje e-Learning en el Servicio Nacional de la Mujer, Sernam.

 

Buenas Prácticas Laborales (BPL) con equidad de género para las PYMES

La participación de las mujeres en el mercado laboral ha ido aumentando en forma sostenida alcanzando el 50,9%  (INE Dic- Feb. 2010-1011). Nuestro país históricamente ha tenido déficit en esta área, pero  está tendencia está cambiando y la irrupción de las mujeres en el trabajo productivo es un hecho concreto. Sin embargo esta mayor participación mantiene los factores de discriminación de las mujeres en el trabajo. Se mantienen las brechas salariales (76%), la segmentación ocupacional, y la percepción de que la contratación de mujeres es más cara por costos de maternidad.

Por otra parte la distribución de las tareas domésticas y de cuidado sigue siendo responsabilidad de las mujeres lo que dificulta la conciliación entre la vida laboral y la vida familiar.

En el Informe de PNUD del 2010 se indica que un 34% de las mujeres que trabajan hace las tareas sin ayuda. Los datos de Encuesta Exploratoria de Uso del Tiempo en el Gran Santiago del INE (2009) indican que el 77,8% de las mujeres destinan 3,9 horas para realizar trabajo doméstico no remunerado entre lunes y viernes y un 31,8%, unas 2,6 horas para el cuidado de personas en el hogar. En el caso de los hombres, es de 2,9 y 1,6 horas, pero con tasas de participación muchísimo más bajas (40,7 y 9,2%, respectivamente).

Las mujeres se ven  obligadas a adecuar su  participación  laboral a su circunstancia familiar  por tanto sus   trayectorias de inserción laboral dependen de la forma en que negocian y organizan este ámbito y requiere de acuerdos familiares y con sus empleadores. Los que hasta ahora obedecen a iniciativas individuales y de arreglos parciales.

En este marco es que se manifiesta con fuerza la necesidad de que las empresas y organizaciones adquieran e implementen políticas de buenas prácticas laborales que promuevan la equidad e género y la conciliación entre el trabajo y la vida privada o familiar.

Cada vez hay más conciencia de la necesidad de contar con políticas de recursos humanos y de gestión que incorporen equidad de género. Existen Códigos de Buenas prácticas, Modelos de calidad, manuales, sellos y premios. Pero lo que prevalece más allá de las formas que adquieran es contar con un conjunto de herramientas que permitan avanzar en igualdad y ello se obtiene impulsando Buenas Prácticas Laborales con enfoque de Género.